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DIOS NOS ENSEÑA COMO VIVIR EN ESTE MUDO

Parte II

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tierraHebreo 13:5,6.
Consideramos anteriormente que Dios nos enseña a vivir una vida sin avaricia, ahora queremos aprender lo segundo que Dios nos enseña por medio del escritor a los Hebreos.
2.- Nos enseña que debemos vivir contentos con lo que tenemos ahora.
Dice Hebreo 13:5,  “…contentos con lo que tenéis ahora”. El escritor exhorta a los hermanos a que su manera o estilo de vivir en este mundo debe ser una en la cual estén contentos con lo que ahora tienen. La palabra que aquí se traduce por estar “contentos” viene del gr. “arkeo” y se traduce en Juan 14:8 “basta” y en 2 Cor. 12:9 “bástate” esto pues, se refiere a lo que debe ser “suficiente”.
En lugar pues, de vivir una vida afanosa en busca de obtener más dinero y bienes materiales, deberíamos mas bien, estar satisfechos con lo que ahora tenemos.
¿Quiénes aprenden a estar contentos con lo que ahora tienen? Aquellos que han aprendido a confiar y depender de Dios.
Las personas que están ansiosas por tener más de lo que ya poseen, no pueden asimilar esta enseñanza puesto que ellos depositan su confianza o seguridad en la cantidad de bienes que poseen. Nunca es suficiente para los avaros lo que tienen ahora, sino que necesitan más para sentirse seguros y poder gastar en sus deleites.
Pero a los que son de Cristo, y confían en él, Jesús les dice: “No os hagáis tesoros en la tierra,  donde la polilla y el orín corrompen,  y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo,  donde ni la polilla ni el orín corrompen,  y donde ladrones no minan ni hurtan.” Lo que nos enseña Jesús, es algo que no saben los que ambicionan el mucho poseer. Jesús nos enseña que la tierra no es el lugar más seguro para almacenar riquezas, mucho les puede llegar a suceder y luego uno se puede llegar a quedar sin nada. Y dos, que las verdaderas riquezas no son las materiales, están las riquezas espirituales, y que si somos ricos para con Dios, eso, es lo único que al final importará (Mateo 16:26).

El adentrarnos con afán para adquirir las riquezas espirituales y el trabajar no por la comida que perece sino por la que a vida eterna permanece, no significa quedar desprovistos de las cosas que necesitamos para vivir en este mundo, Dios sabe de las cosas que necesitamos, y él, en su amor, nos las provee. Entonces significa entregarse confiadamente al cuidado de Dios, quien providencialmente va ir poniendo delante de nosotros todo cuanto necesitemos para vivir.

Esto es verdad, y Jesús recurre a mostrarnos que sí podemos confiar en la providencia de Dios, y aprender a estar satisfechos con lo que ahora tenemos, al invitarnos a considerar tanto las aves de los cielos como las flores del campo (Mateo 6:25-30).

El salmista quien vivió mucho tiempo se convenció por la experiencia en su vida que Dios no desampara a los suyos (Salmo 37:25), y que aunque estos tengan muchos sufrimientos en la vida, Dios los librará de todos ellos (Salm. 34:19). Que cuando los justos claman a Dios, Dios los oye (Salmos 34:17), por eso nos dice Jesús, “No os afanéis,  pues,  diciendo: ¿Qué comeremos,  o qué beberemos,  o qué vestiremos? Porque los gentiles (es decir los que nos conocen a Dios) buscan todas estas cosas;  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” (Mateo 6:31,32).

Podemos entonces al igual que las aves aprender a estar satisfechos con lo que ahora tenemos, y a esperar confiados en los cuidados de Dios. Recordemos que más valemos nosotros para Dios, que las aves. Así que Él nos librará de nuestras aflicciones, y suplirá todas nuestras necesidades.

Entonces cuando nuestra manera de vivir sea una en la que estemos satisfechos con lo que ahora tenemos, podremos al igual que las aves, elevar siempre nuestros cantos a nuestro creador y sustentador, con gratitud y amor, con alegría de corazón y libres de toda preocupación.

continuará...

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