Controvercias (Judas 3).
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UNA RESPUESTA DE ALFREDO CHEE, AL HNO. WILLIAM RÁMIREZ .
Sobre el matrimonio, el repudio y el derecho a las nuevas nupcias del inocente de fornicación.

Respuesta al hermano William Ramírez al repaso que él hizo de un artículo publicado por este servidor que trataba respecto a “SI EL FORNICARIO REPUDIADO PUEDE CASARSE CON OTRA PERSONA CON  LA APROBACIÓN DE DIOS”, El repaso que hizo el hermano Ramírez, al artículo ya mencionado, él lo envió por correo electrónico a muchos hermanos.

Yo respondí al hermano William en su momento, y le inste también a discutir el asunto de manera respetuosa y objetiva, él nunca respondió, ni con un pequeño mensaje. Al parecer no deseaba responder ni continuar con la discusión que él mismo inició. Por tal razón, es que este servidor ha decidido publicar en la revista FIRMES EN LA FE el presente artículo en respuesta pública al hermano Rámirez.

Sin más que decir, paso de inmediato al asunto en cuestión.

I.- EL MATRIMONIO, EL ARREGLO ESTABLECIDO POR DIOS DESDE EL PRINCIPIO DE LA CREACIÓN PARA UN HOMBRE Y UNA MUJER.
En el evangelio de Marcos en el Capítulo 10:6 dice “Pero desde el principio de la creación, Dios LOS HIZO VARON Y HEMBRA.” (LBLA). La enseñanza de Jesús tanto en Marcos 10 como en los textos paralelos relacionados, nos hace ir al principio de la creación misma. Tal principio nos es registrado por Dios a nosotros en el libro de Génesis. En el sexto día de la creación Dios hizo al hombre.

Leamos En Gén 1.26-28. “26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.  27  Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.   28  Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.”

1.- El relato divinamente inspirado nos enseña para el propósito de nuestro estudio lo siguiente:
1.- Que Dios, consideró la creación del hombre, y en su concepto, Hizo a este, conforme a la imagen más semejante de él, y así los creó, varón y hembra.
2.- Que el ser humano es producto de la creación de Dios y no de la evolución, por lo tanto, el hombre es moralmente responsable delante de su creador.
3.- Dios bendice al hombre y a la mujer, esto es concede como regalo directamente de su mano el poder de ser fecundos y de multiplicarse.  El multiplicarse y llenar la tierra, mandamientos dados por Dios a ellos, obviamente lo podían cumplir por medio de la relación sexual, la cual sabemos es propia del matrimonio. Es por tal razón que Dios dijo “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Gén 2:24.  (Comp. Mateo 19:4,5; Mar:10:6-8.)
Así pues, Dios estableció el matrimonio desde el principio de la creación uniendo a un hombre con una mujer y declarando que “serán una sola carne”.

II.- EL CONCEPTO DE DIOS PARA EL MATRIMONIO. O, si preferimos llamarlo “LA LEY DE DIOS PARA EL MATRIMONIO”.
La Biblia Dice: El hombre… se unirá  (del heb. dabaq) a su mujer, y serán una sola carne (Gén. 2.24). El Concepto, el plan, el diseño, o voluntad de Dios para el matrimonio, ha sido desde el principio, el que la unión del hombre con su mujer sea tal, como si se unieran dos cosas con alguna especie de pegamento, de tal forma que ambos queden perfectamente adheridos el uno al otro. Dios dijo “se UNIRA a su mujer”  esto es pues “se PEGARA FIRMENTE a su mujer“.  (Comp. Gén 2:24; Mat. 19:5; Ef. 5:32).

Siendo pues que el  hombre creado por Dios, es moralmente responsable delante de él, debe respetar y someterse al ideal divino del matrimonio, esto es, estar perfectamente unido a su mujer, tanto así, como lo esta la carne a los huesos (Ef.5:29,30). Aquellos que se separan de sus cónyuges, no respetan este concepto divino del matrimonio, y por lo tanto están en pecado. ¿Por qué muchos se separan de sus cónyuge, y no piensan en la reconciliación? porque se aborrecen, no se toleran, y luego se tratan de justificar delante de los hombres, diciendo que está bien el estar separados con tal de no volverse a casar. Además, vale la pena preguntar en base al concepto divino de la unión para el matrimonio ¿Si Querrá Dios que los que se separan, pasen así, por un día, por 15 días, por 10 años, por 15 años con tal que no se vuelvan a casar? No nos engañemos a nosotros mismos diciendo que todo está bien, aunque vayamos en las fauces del cocodrilo.

En la Biblia se presenta a la iglesia como la esposa de Cristo, y la unión de ellos debe ser el modelo a seguir para el matrimonio del hombre con su mujer, ¿imagínese a la iglesia separada de Cristo con tal que no se una a otro (un ídolo)? ¿Qué diríamos nosotros de eso? Lo que Pablo dice en 1 Cor. 7:11.No es para incentivar la separación con tal de no volverse a casar. Sino para advertir al cónyuge que se ha separado a no volverse a casar, y le manda más bien a reconciliarse con su cónyuge.

Así pues el hombre  o mujer no deben separarse de su cónyuge por ninguna otra causa que no sea la autorizada por Jesucristo. De esto estaremos hablando más adelante. Por el momento es importante enfatizar que el diseño de Dios para el matrimonio, es la adhesión o unión firmemente establecida del uno para con el otro. Y que el estar separados, de sus cónyuges con tal de no casarse, es realmente un pecado, y que el querer usar el texto de 1 Cor 7:11, para aprobar la separación con tal de no volverse a casar, es hacer una mala interpretación, o bien buscar un excusa que  justifique la separación.

Nota: Hermano William, en su escrito refutando al mío, usted menciona algo de "separarse y de quedarse sin casar, etc.

Esto es lo que usted dice. “Yo creo con toda certeza que los esposos que se separan deben quedarse sin casar, porque es lo que puedo leer en el texto. Como tampoco Pablo le pone tiempo a ese estado de separación, igualmente hay libertad de ponérselo nosotros: puede ser una semana separados, pero "quédese sin casar";puede ser uno o dos meses separados, pero "quédese sin casar"; puede ser dos o quince años separados, pero "quédese sin casar" ; puede ser treinta años separados, pero "quédese sin casar" ; y así sucesivamente ¿Quiere el cristiano fiel no pecar contra Dios y salvar su alma cuando Cristo venga? Que se arme de fe, de valor y que se niegue a sí mismo no cayendo en el engaño de Satanás de buscar una nueva pareja a la cual no tiene derecho sino "quédese sin casar".

Bueno, en pocas palabras lo que usted dice aquí es que los que se separan pueden quedarse separados de sus cónyuges toda la vida con tal de que “quédese sin casar”. Paradójicamente esta forma de pensar suya, demuestra que ya cayó en el engaño de Satanás. Le planteo ahora lo siguiente. Si la mujer de 1 Cor. 7:11, decide no reconciliarse con su esposo, le pregunto ¿Lo expone a él, al adulterio? Si su respuesta es SI, escríbame el texto. Si su respuesta es NO, escríbame el texto.

III.- LA LEY DE DIOS PARA EL MATRIMONIO, ES QUE ESTE SEA PARA TODA LA VIDA.
Hemos considerado que el plan de Dios es que el hombre y la mujer se unan en una sola carne, pero la pregunta es ¿Por cuánto tiempo?
Primero, debemos reconocer que el matrimonio es un pacto solemne hecho entre dos personas delante de Dios Gn. 2:24; Prv. 2:17; Mal. 2:14.
Segundo, este pacto implica obligaciones y restricciones, ya que restringe al casado a no unirse a otro, le obliga a ser sujeta a la ley del marido para estar con él mientras este viva, y a no separarse de su cónyuge sino a estar unida a él hasta la muerte. Es por eso que podemos decir que el matrimonio es hasta que la muerte los separe. Consideremos los textos que así lo enseñan.

- Ro. 7:2,3Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre.
- 1Cor. 7:27 “¿Estás unido a mujer? No procures separarte. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer.”
- 1Cor. 7:39  “La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee, sólo que en el Señor.” Es la ley de Dios para el matrimonio la que los compromete, los obliga de por vida. No es la unión física la que en sí les liga, sino, lo que Dios ha dicho en su ley.
- 1Co 7:10 ,11  “A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido  (pero si lo deja, quédese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido), y que el marido no abandone a su mujer.

Notemos lo siguiente, el apóstol pablo instruye según lo que el Señor ha mandado “que la mujer no debe dejar al marido… y que el marido no abandone a su mujer.” Y ¿Dónde el Señor ha instruido sobre esto? Lo ha hecho en Mateo 19:4ss; Marcos 10:5ss. Sin embargo Algunos hermanos no quieren reconocer la enseñanza de Jesús en Mateo 5, 19 y Marcos 10, como parte del Nuevo Pacto, por eso ellos realmente contienden con Pablo, quien si aplica estas enseñanzas a la iglesia.

En conclusión: La ley de Dios para el matrimonio es que este sea para toda la vida, Él quiere que  los esposos (el hombre y la mujer), estén siempre juntos en perfecta unidad y siéndose fieles y cuidándose y amándose hasta que la muerte los separe.

IV.-EXCEPCIONES A LA LEY.
Hemos considerado que la Ley de Dios para el matrimonio, es que este sea para toda la vida, los que están casados deben estar juntos, no divorciarse o separarse, sino estar perfectamente unidos.

Pero como bien dice el hermano William, “los seres humanos somos complejos, sin duda que en el camino pudiera surgir alguna causa que lleve a la separación”. Entonces hermano William, Dios debe legislar en cuanto a esto ¿no lo cree así? Y él ya ha legislado. El hombre no debe separar lo que Dios ha unido. Recordemos que los fariseos creían entonces que el hombre podía repudiar a su mujer por cualquier causa (Mateo 19:3). Pero Jesús les demostró que el hombre NO DEBE separarse de su esposa por cualquier cuasa (Mateo 19:4-6). Pero muchos hombres no aceptan esta enseñanza de Jesús, y se separan de sus esposas, y piensan que mientras no se casen con otra todo esta bien. Los que se separan de sus conyuges por cualquier causa pecan contra Dios, pues Jesús dijo que el hombre no tiene autoridad de separar lo que él ha unido. ¿Por qué el hombre no debe separar lo que Dios ha unido? porque el hombre no tiene autoridad para unir. Dios si tiene autoridad para unir, entonces él es el único que tiene autoridad para separar, no se puede concluir otra cosa de lo que es dicho por Jesús en Mateo 19:6. Así que ¿A quiénes Dios concede separarse de sus conyuges? A aquellos de la excepción dada por Jesús en Mateo 19:9.

Usted hermano William Pregunta: “¿Pueden explicar como es que una acción del hombre (entiéndase ADULTERIO) desune lo que Cristo dice ha sido unido por Dios, y por tanto, el hombre no puede separar? “

Pronto responderé más ampliamente a esta pregunta, pero por el momento deseo señalar que usted está diciendo que lo que Dios juntó el hombre no puede separar.  La Biblia no dice eso.  Dice: “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mt.19:6).  Jesús no dijo que el hombre no puede romper la ley del matrimonio, separándose de su cónyuge, ni tampoco dice que Dios no puede dar una excepción junto con la ley que él mismo ha dado en relación al matrimonio, lo que a saber es: que el hombre y su mujer no deben separarse. Tal y como hemos considerado en el punto anterior, esto es, el punto Nro. 3 de este escrito. Recordemos pues, que Dios si tiene autoridad para unir, y que entonces él es el único que tiene autoridad para separar, no se puede concluir otra cosa de lo que es dicho por Jesús en Mateo 19:6. Dios pues ha legislado ya encuanto a esto, él ha dado una excepción para que el hombre repudie a su esposa (Mateo 19:9). ¿O es qué Dios no puede dar una excepción a su ley, ¡Claro que si puede! y lo ha hecho. Una ley sobre determinado asunto puede tener sus excepciones. Esto se lo ilustro con dos ejemplos (considere todo lo que digo a partir porque responde a su pregunta).

1.- La pascua: Dios ordeno de manera estricta y categórica que la pascua Israel la debía celebrar el día 14 del mes de Abib, y entregó leyes especificas en cuanto a como se debía observar (Ex. 12; Lev.23:5), y todo aquel Israelita que no cumpliera con el mandato de Dios en cuanto a todo lo relacionado a la pascua, debía ser cortado del pueblo (Ex. 12:15;19 etc.). Ahora bien, ¿Habría alguna excepción o salvedad en la ley de Dios, para los israelitas, que por algunas circunstancias, no pudieran participar de la pascua, conforme a lo señalado por Dios? Claro que sí, considere Números 9.1-14. Dios estableció una salvedad o excepción en relación para aquellos que no pudieran participar de la pascua el día señalado. Así que, a pesar de la rigurosidad de la ley de Dios, en cuanto a la pascua, él estableció una excepción. No fue la acción del hombre (en este caso la del contaminarse con muerto, o el de estar lejos del lugar) la que le libero de culpa, sino la salvedad establecida por Dios en su ley. ¿Y esto por qué? Porque él si tiene el poder de liberar donde ata.

2.- Los votos: cuando alguno hacía votos a Dios, el voto hecho por la persona era firme, y debía de cumplirlo, pues su alma estaba ligada a causa del voto que con juramento había hecho. Dios dijo en su ley, “no quebrantará su palabra” Ver Números 30:2. Pero Dios estableció una salvedad para la joven que estaba aún en la casa de su padre, así como para la mujer casada,  considere los Vv, 5 y 8. Hemos notado que estos votos eran muy firmes y la persona estaba ligada a cumplirlos a causa de su juramento, pero vemos que el voto pudo ser anulado ¿Cómo? ¿Por la acción del hombre? En este caso ¿Por la acción del marido o del padre que vedaba el voto? Realmente no, sino por la salvedad o excepción establecida por Dios. El marido podía vedar el voto, pero si Dios no hubiera dado la salvedad, ella siempre hubiera estado ligada a su compromiso.

Lo mismo en cuanto al matrimonio: 1Co 7:10 ,11  “A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido…, y que el marido no abandone a su mujer.” Y otra vez 1Cor. 7:27 “¿Estás unido a mujer? No procures separarte. Y nuevamente Rom. 7:2  “Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Y esto en base a lo enseñado por Jesús en Mateo 19:6  “lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.” Pero Dios ha establecido una salvedad para la separación y esa salvedad es “a no ser por causa de Fornicación” o “salvo por causa de fornicación” (Mateo 5:32; 19:9).

Y aquí respondo a su pregunta ¿Pueden explicar cómo es que una acción del hombre (entiéndase ADULTERIO) desune lo que Cristo dice ha sido unido por Dios, y por tanto, el hombre no puede separar?

Mi respuesta es: El adulterio no destruye el vínculo matrimonial. La prerrogativa para que el inocente de fornicación, repudie y se pueda casar con otro, sin que cometa adulterio, la otorga la salvedad establecida por Cristo en la ley que él mismo diseñó para el matrimonio.  Pero no le ha dado Dios al fornicario tal derecho y por lo tanto queda ligado por la ley a su cónyuge, de tal manera que cualquiera que se casé con el repudiado comete adulterio (Mateo 5:32; 19:9). Es la ley de Dios, es decir, lo que Dios ha dicho en relación al fornicario repudiado, lo que liga al culpable a las demandas del pacto matrimonial. Es la ley de Dios, lo que esta restringiendo al fornicario repudiado del derecho de volver a casarse con otra persona  con la aprobación de Dios, no al inocente que repudia a su conyuge por fornicación. Es obvio que así es porque “el que se case con la repudiada, comete adulterio”, (puede ser un soltero, el que se case con la repudiada) estará cometiendo adulterio, y eso, porque esta teniendo relaciones sexuales con el cónyuge de otro, es decir con alguien a quien Dios, ha dejado ligado por la ley al pacto matrimonial. Ahora bien, si Dios no hubiera dado en su ley para el matrimonio, esta cláusula de salvedad para que el inocente repudie al culpable de fornicación, entonces el inocente estaría siempre obligado a permanecer en unión con el fornicario, pero Dios ha dado una salvedad a su ley en relación al matrimonio para el repudio y ¿Quiénes somos nosotros para decirles a Dios, “Qué haces"?

Ahora bien,  posiblemente algunos no quieran esta salvedad dada por Dios en su ley, que otorga el derecho al inocente a repudiar al culpable de fornicación, pero ¿Por qué? Quizás porque gustan del vivir en una práctica continua de adulterio, sin verse en el riesgo de sufrir consecuencias tanto en esta vida como en la eternidad, pero así mismos se engañan. O quizas no quieran enfrentar con la verdad a los muchos conyuges que en este mundo viven en fornicación a fin de no agraviarles. La verdad ofende, y sirve de tropiezo a muchos, por lo tanto hay que negar a toda costa, que Mateo 5:32, y 19.9 son enseñanzas de Cristo incluidas en su Nuevo Pacto. Pero téngase en mente nadie que viole o quebrante un Pacto, puede quedar libre de las demandas del pacto, por lo tanto Dios ha legislado en cuanto a esto, y Mateo 5:32; 19:9 etc. Le guste eso o no a muchos en este mundo.

Usted hermano William pregunta: ¿El adulterio, bajo sus conceptos, anula el matrimonio Si ó No? hermano William, obviamente que no, y los textos y las explicaciones ya están dadas en los párrafos anteriores.

Usted pregunta ¿Cómo puede perdonar al ofensor y seguir si éste ya no es más su cónyuge?

Hermano William, el ofensor, está sujeto a las demandas del pacto, está ligado por la ley a su conyuge mientras este viva (Romanos 7:2,3). No ha dejado de ser por la ley, el cónyuge del inocente de fornicación. El error consiste en el de suponer que el acto mismo de adulterio disuelve el vinculo del matrimonio, y eso no es así, la Biblia no lo enseña. Primero, si así fuera, No tendría sentido que Jesús dijera “…y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”. Segundo ya hemos explicado que lo que liga es la ley, y no la unión física (Romanos 7:2,3), así pues la cláusula de  salvedad o excepción establecida por Dios, en Mateo 5:32 y 19.9, es la que da al inocente el derecho de repudiar al culpable de fornicación. Para negar esto, algunos tendrán que afirmar que Mateo 5:32 y 19:9 no pertenecen al Nuevo Pacto.
 

Bueno, esto es lo que usted lit., Dice  “Solo afirmo que Mateo 19:9 jamás tuvo que ver con los cristianos sino con los judíos y con su ley.” Bien, admitamos entonces que eso que Jesús discute con los fariseos en Mateo 19, es o tiene que ver solamente con los judíos. Entonces es válido preguntarse ¿Lo qué Jesús enseñó en Mateo 18:15-22, era enseñanza del Antiguo Pacto y ligaba esa enseñanza solamente a los judíos bajo la ley? o ¿Es eso parte del nuevo pacto que debe ser enseñado y predicado a los que están en Cristo? también es válido preguntarse si La conversación que Jesús tuvo con Nicodemo, a cerca del nuevo nacimiento y registrada en Juan 3, ¿Era una cuestión que ligaba solamente para los judíos, puesto que Nicodemo con quien Jesús conversaba, era un fariseo y maestro de la ley de los judíos? o ¿Es eso parte del nuevo pacto que debe ser enseñado y predicado a los que aún no están en Cristo?

Otro asunto, ¿es enseñanza del Nuevo Pacto el que adoremos a Dios en Espíritu y en verdad? O ¿No lo es? recuérdese que Jesús estaba conversando con la mujer samaritana según registra el evangelio de Juan cap. 4, y que había en cuanto a esto un asunto de discusión entre judíos y samaritanos ¿era esta conversación con Jesús y la samaritana una cuestión relacionada a la ley de Moisés y que tenía que ver con los judíos, y no con nosotros bajo el Nuevo Pacto?

Hermano William es usted el que no presta atención al contexto, es cierto que Jesús discutía en Mateo 19 con los fariseos, pero usted debe buscar en el contexto, y entonces encontrará que lo que se decía en la ley de Moisés, se anula para que las cosas sean como al principio y luego Jesús establece la salvedad en Mateo 19:9, difiriendo de lo dicho por Moisés al decir “y yo os digo”.

Si usted examina bien el contexto se dará cuenta, que la enseñanza de Jesús es dirigida también a sus discípulos y a todos los que son capaces de entrar en el matrimonio (Mateo 19:10-12; comp. Marcos 10:10-12).

Finalmente aclaro que la palabra fornicación en mateo 5.32 y 19:9 no deben tomarse en su significado más limitado, esto es como de las relaciones sexuales ilícitas entre solteros fuera del vínculo matrimonial. Según los léxicos la fornicación incluye la homosexualidad, el bestialismo, el incesto, la prostitución e incluye el adulterio.

La palabra “adulterio” es más limitada en su significado “Uno que tiene relaciones sexuales ilícitas con el cónyuge de otro”
Adulterio no significa “ser repudiado y casarse con otro”. Jesús dice en Mat. 5:32 que “el que se casa con el repudiado comete adulterio” Jesús dice “comete adulterio” No es un hecho puntual que se da al ser repudiado y casarse con otro, Jesús dice “comete adulterio”  Lucas 16:18, dice adultera, esto es tiempo presente para indicar acción continua. E igual es en el caso del que repudia  a su cónyuge sin la salvedad establecida por Dios, y se casa con otra, Jesús dice en Mateo 19:9 “adultera”.

 Conclusión. Dios verdaderamente aborrece el divorcio (Malq. 2:13-17), pues su concepto del matrimonio es que los esposos se sean fieles, estén siempre juntos y que no se separen, sin embargo bajo ciertas circunstancias Dios da una salvedad para que uno de los cónyuges repudie, y esto es “salvo por causa de fornicación” Mateo 5:32; 19:9.  El propósito de esta cláusula de excepción dentro de la ley de Dios para el Matrimonio, no tiene como objeto el alentar el divorcio por esa razón, sino el de prohibirlo por otros motivos.

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