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EL ENOJO

INTRODUCCIÓN.

Proverbios 14:17 dice “El que fácilmente se enoja hará locuras”, esta es una verdad innegable, cuantas personas han cometido por causa del enojo espectáculos públicos de los cuales después se avergüenzan, y no solamente eso, sino que también los que se enojan con gran facilidad hasta han sido culpables de violencia en la que muchas veces hay una tragedia.

Es evidente que Dios busca nuestro bienestar, Él sabe las clases de locura a la que el enojo nos puede llevar, y también lo sabe Satanás, así que este último procurará provocarnos siempre, a fin de que las locuras del enojo nos lleven a la condenación eterna.

Este estudio tiene que ver con el enojo descontrolado y pecaminoso, pues es posible enojarse sin pecar, (Efesios 4:26,27). Recuérdese que la Biblia nos habla del enojo de Jesús en Marcos 3:5 y de la ira de Dios en Juan 3:36; Rom 1:18. Las cosas que a Dios le provocan al enojo son las mismas que nos deben provocar a nosotros, pues no debemos ser indiferentes hacia el pecado y el error, el enojo sano busca el bien máximo del otro.

1.      EL ENOJO ES OBRA DE LA CARNE (Gál. 5:20

El apóstol Pablo usa en este texto el vocablo griego THUMOS que significa “emociones agitadas y luego estallidos”.

El apóstol habla de estallidos de ira, estos estallidos de ira o enojo carnal se pueden expresar en hechos agresivos o palabras insultantes, dejando así profundas heridas emocionales o físicas.

Estás explosiones de ira pueden durar muy poco, pero son suficientes para provocar grandes daños, no es propio que las queramos justificar diciendo “es que yo soy así” o “es que él tiene el carácter de su...”, como que si estas emociones fueran hereditarias, pues no lo son, ni es algo que no se pueda controlar, el enojo es una obra de la carne, como lo es la idolatría o la hechicería, y que los que buscan las cosas de arriba deben evitar.

Proverbios 19:11, dice “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa” ¿Cuántas cosas pueden provocar al enojo a un hombre? ¿Pero quién se mantendrá tranquilo y sereno? Aquel en quien haya CORDURA Y MANSEDUMBRE (ver también Eclesiastés 10:4).

¿Cuál es el hombre en el que hay  cordura y mansedumbre? El que no da lugar al enojo para actuar precipitadamente y vengarse sino que deja lugar a la ira de Dios (Rom 12:19).

Según Apocalipsis 12:17, Satanás se llenó de ira (del griego ORGIZO, provocar, incitar a la ira, se usa en la voz pasiva en algunos textos incluyendo Ap. 12:17). En su ira Satanás se volvió contra los que guardan los mandamientos de Dios, él se sintió provocado viendo que no podía hacer nada en contra del pueblo del Señor, y en su arrebato de ira ataca a los cristianos. Así muchas personas cuando consideran que están siendo provocados, al no tener cordura explotan en grandes arrebatos de ira, volviéndose agresivamente en contra de todo y todos. La ira o el enojo que busca el mal del otro es propio de Satanás, como podemos ver en nuestro texto de Apocalipsis.    

1.      EL ENOJO PECAMINOSO ES CARACTERISTICA PROPIA DE LOS NECIOS.

El Predicador, nos dice “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios(Eclesiastés 7:9). Y también en Proverbios 12:16 dice El necio al punto da a conocer su ira...”.

Así que no conviene juntarse con personas que fácilmente se enojan porque de un momento a otro darán a conocer su estupidez (Proverbios 22:24).

1.      AL ENOJO ESTAN LIGADAS MUCHAS COSAS MALAS.

Cierto es que un pecado lleva a otro, el enojo es producto de otros pecados y a la vez nos lleva a otros pecados más.

Una de las cosas que nos hace obrar con insolencia es el orgullo (Proverbios 21:24), es propio de los orgullosos el explotar en locos arrebatos de ira, así que la ira está unida al orgullo, y también a la crueldad (Proverbios 27:4) y a las contiendas “Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda (Proverbios 21:19) también véase (Proverbios 30:33).

En Efesios 4:31, vemos que la ira y el enojo están asociados a la amargura, a la gritería, a la maledicencia, y a toda malicia. La persona iracunda no es benigna es decir no es bondadosa o generosa, ni amable.

CONCLUSIÓN.

Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo”  (Salmo 37:8).

“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”  (Colosenses 3:9).

Lamentablemente el que más mal se acarrea es el hombre iracundo, pues no queda sin sufrir sus propias consecuencias  Proverbios 19:19 dice “El de ira grande llevará la pena; y sí usa de violencias, añadirá nuevos males”.

Hasta cuando el de mal carácter se dará cuenta que este mal engendra más males, y que lo llevará de mal en peor.

Recuérdese que la ira del hombre no obra la justicia de Dios (Santiago 1:20).

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