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¿HASTA CUÁNDO?
Introducción.
Cuando leemos el Antiguo Testamento y más específicamente la historia del Éxodo, vemos a través de ella a un pueblo rebelde y contradictor, y de este pueblo dijo Dios “Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde” (Isa.65:2).
Veamos algunos ejemplos
1– Éxodo 16:4,22,23 Dios decide dar a los Israelitas Pan (el maná), y les da órdenes expresas de lo que debían recoger diariamente y les dice que el día sábado no iban a encontrar nada en el campo, por lo que el viernes debían pues, recoger doble porción, el propósito de Dios era probar la obediencia de ellos. Pero ¿Qué fue lo que pasó? según los versos 27,28. Probaron que eran desobedientes a Dios, pues salieron a recoger el día sábado y no hallaron nada en el campo, bueno ¿Qué dijo Dios a esto? esto fue lo que él dijo; ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
2– Otro ejemplo que empezaremos a considerar lo encontramos en Números 11:1,2, donde la escritura nos dice que el pueblo se quejó a oídos de Jehová, y lo oyó EL SEÑOR e hizo que descendiera fuego y consumiera un extremo de campamento y ¿Por qué? Por provocar a Dios, el pueblo de Israel fue un pueblo que siempre provoco a ira al Señor con sus quejas y murmuraciones razón por la cual el Señor estuvo enojado contra ellos por 40 años hasta que toda aquella generación del éxodo cayó en el desierto.
Sin embargo después que Dios consumiera con fuego uno de los extremos del campamento de Israel veamos lo que pronto sucedió en Números 11:19-24,31; Dios da las codornices al pueblo para satisfacer su deseo de carne (Vrs. 4,5) y ¿Qué es lo que vemos en el pueblo? ¡Su codicia! Razón por la cual sufrieron la ira de Dios, pues aún estaba la carne entre sus dientes antes que la masticaran y Dios envió sobre ellos una plaga muy mala y los codiciosos murieron. No mucho tiempo después de tan terrible castigo vemos a María y a Aarón murmurando contra Moisés (12:1,2), y a María por tal causa le vino lepra, y aunque Moisés rogó por ella, fue confinada por orden de Dios como inmunda durante siete días fuera del campamento (Vrs. 12-14).
Tres juicios terribles de Dios habían visto los israelitas ¿No era esto acaso suficiente para que cambiaran sus actitudes y fueran creyentes? Pues pronto vemos que el pueblo nuevamente se revela contra Dios, veamos el caso en el Capítulo 14 de Números. Pero antes consideremos lo que Dios ordena en el Cap. 13 a Moisés. Según aprendemos ahí, Dios manda a Moisés diciéndole que envíe a 12 hombres a reconocer la tierra de Canaán, tierra que él daría por herencia a los hijos de Israel según su promesa. Pero una vez que los que fueron a reconocer la tierra regresaron, alarmaron al pueblo y le desanimaron diciendo “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros”.
Excepto Caleb y Josué quienes trataron de orientar correctamente al pueblo, ya que los otros les estaban presentando un mal informe, estos que mal informaron provocaron según el Cáp.. 14, que el pueblo se levantara contra Moisés y Aarón; hasta el punto que decidieron apedrearlos, cosa que hubieran hecho si Dios no hubiese intervenido, pues apareció la gloria del Señor en el tabernáculo de reunión a todo el pueblo de Israel lo cual les detuvo, y ¿Qué dijo el Señor a Moisés? Esto fue lo que él dijo. (Vrs. 11:12)“¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos”.
Tal parece que la respuesta a la pregunta “¿Hasta cuándo?” La encontramos en Mateo 23:37-39 “ ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Y fue el fin de la nación de Israel como pueblo de Dios, la razón de su caída LA INCREDULIDAD (Rom. 11:20). Un día Dios les juzgó, y dejaron de ser como nación, el pueblo de Dios.
APLICACIÓN.
Hoy, el pueblo de Dios es la iglesia del Señor, constituido de gentes de todas las naciones, y como pueblo de Dios, debemos estar convencidos que Dios es benigno (Rom. 2:4), el no se apresura en castigar, y espera que cuando pecamos procedamos al arrepentimiento y cambiemos nuestra actitud y creamos y permanezcamos en esa bondad de él hacia nosotros, pues de otra manera “tú también serás cortado” (Romanos 11::22).
Pero para los que no quieren entender y confían en si mismos y creen que ante el juicio de Dios saldrán impunes aunque anden en la dureza de su corazón, parece llegar hasta ellos como un eco la pregunta antigua de Dios “¿Hasta cuándo?”
No olvidemos esto, las cosas que se escribieron respecto al pueblo de Israel quedaron para nosotros como ejemplo y están ahí en las sagradas escrituras para nuestra enseñanza (1 Corintios 10:11). Dios ha determinado un día para Juzgar a todos, esforcémonos pues, por ser hallados fieles.