www.firmesenlafe.com / Firmes en la fe - Julio-Agosto 2007
EL DEBER DE PREPARARNOS PARA SER UN BUEN SOLDADO AL SERVICIO DE JESUCRISTO
Pablo, el apóstol de Jesucristo, hizo uso en varias ocasiones, de la figura de un soldado, para presentar enseñanzas aplicables a la vida espiritual de los seguidores de Jesucristo, (ver por ejemplo 1 Cor 9:7; 2 Tim 2:4), así que para los mismos efectos estaremos haciendo uso de esta misma figura.
La preparación en todos los asuntos de la vida del hombre en este mundo, es vital para poder realizar con eficacia cualquier obra que este se disponga hacer.
Nada sin una buena y excelente preparación, puede resultar en un tremendo éxito, sino al contrario, y el fracaso puede ser inminente.
Cristo nos ha llamado para que le sirvamos como soldados, y él quiere que estemos adecuadamente preparados para poder servirle en todo cuanto nos mande.
Nosotros debemos estar dispuestos a prepararnos, esto es a entrenarnos, para ser buenos soldados al servicio de Jesucristo, y debemos hacerlo con esfuerzo y sacrificio, esto es importante comprenderlo, si consideramos al enemigo contra el cual peleamos, y más aún si tomamos en cuenta el gran incentivo que para ello tenemos, el cual a saber es: la vida eterna 1 Juan 2:25.
En este articulo, deseamos considerar uno de los tantos ejemplos puestos por Dios, y dados en su Palabra a nosotros, para que al considerarlo podamos tomar con mucha seriedad el deber prepararnos adecuadamente para servir a Jesucristo.
SOLDADOS AL SERVICIO DE CRISTO.
Un ejercito de hombres mal entrenados y mal equipados y sin apoyo logístico, no darían excelentes resultados en un campo de batalla, lo más probable es que todo resulte en un fracaso, y la derrota quede asegurada, y la victoria final en manos del enemigo, y eso es lo que ningún ejercito quiere. Desde siempre que los hombres han ido a la guerra saben esto. Por lo tanto se invierte mucho dinero, en programas de entrenamientos para los soldados. Y estos son entrenados física, mental y moralmente. Además desde el punto de vista logístico se les provee de todo lo necesario, pues nadie es soldado a sus propias expensas.
Si un soldado, es indisciplinado y no entrena como debe es castigado, a fin de que acepte el entrenamiento, el cual finalmente, será no solo el que le servirá para realizar un servicio eficaz en el campo de batalla, sino que también; le será de gran utilidad para asegurar su vida.
Entre más tiempo permanezca un soldado en el campo de batalla, sin ser herido, sin ser atemorizado, bien equipado, y que sus convicciones sean firmes, y que sea capaz de permanecer en su puesto de combate, hasta el punto de dar su vida en el cumplimiento de su deber, eso es lo excelente, es lo que se busca, por eso al soldado, se le entrena, se le provee de todo cuanto necesita, y se le brinda todo el apoyo, a fin de poder tener soldados bien entrenados y equipados, con los cuales poder ganar una guerra contra un enemigo que, posiblemente; este también muy bien capacitado, muy bien equipado, que además es inteligente y, bien apoyado logísticamente.
En el Sentido espiritual el cristiano es un soldado y esta librando una batalla, se encuentra en medio de una gran guerra espiritual (Ef. 6:12), y el enemigo contra el cual éste lucha, es poderoso, es inteligente, aprovecha bien las oportunidades para ganar ventaja, y se prepara estratégicamente para poder dar siempre el mejor golpe, este enemigo es Satanás y todo su ejercito (Efes. 6:11,12).
Este enemigo busca solamente la ruina de todos los hombres, y en cierta manera ha tenido éxito en llevar a muchos a la perdición.
Desde el punto de vista estratégico, ha sido capaz de diseñar toda clase de falsa doctrina y, ha logrado llenar el mundo de falsas religiones buenas en apariencia. Estas falsas doctrinas que están bien elaboradas, y estas falsas religiones con apariencia de piedad, impiden a muchos ver la Verdad del Evangelio de Jesucristo (2 Cor. 4:4).
Muchos han caído en el engaño de Satanás (2 Tes. 2:9-11), y repiten lo que los mensajeros de Satanás predican, ejemplo: “todas las iglesias son buenas”, “en todas se lee la Biblia”, “Nadie sabe la verdad”. Otros repiten, “el que levante su mano acepte a Cristo y será salvo”, otros, “que los niños deben ser bautizados”, “Que el hombre sirve a Dios mejor soltero que casado, y aprueban y se someten a la ley del celibato para un tipo de sacerdocio especial”, muchos otros repiten “que ya nacemos con pecado y que por eso nadie puede dejar de pecar”, “Que ya Cristo destruyó el pecado y que si mentimos, o nos emborrachamos, o fornicamos, no importa porque el pecado ya ha sido destruido por Cristo en la cruz, y ya nada nos puede condenar” etc.
Así que estratégicamente Satanás ha logrado con una gran diversidad de doctrinas falsas y religiones, apartar a muchos de la verdad.
Desde el punto de vista logístico, este enemigo a logrado el apoyo necesario para la propagación de estas falsas doctrinas y religiones, y ha logrado enredar a otro tanto de hombres moviéndoles fácilmente de la verdadera fe en Cristo, socavando sus convicciones no bien arraigadas y cimentadas en la verdad (Efesios 4:14).
Se aprovecha de nuestros temores y dudas, y sabe elaborar toda clase de trampa para atemorizar, también estudia nuestros puntos débiles y los aprovecha al máximo para hacernos fracasar en nuestro esfuerzo de alcanzar la victoria final (Eje. Mateo 4:4-11).
Este enemigo que es el diablo, quiere que cada vez, menos sean las personas que vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor. 4:4), y quiere que haya cada vez menos personas dentro de la iglesia del Señor, y si los hay, pues que no sean tan fieles y dedicados a Dios.
Emplea la ciencia, la tecnología y es muy inteligente para diseñar argumentos engañosos para llevarnos a aceptar el error y el pecado, y no solo eso, sino que también puede lograr hacernos creer que el no esta en capacidad de hacer uso de todo medio posible, y más aún puede lograr hacernos creer que él ni siquiera existe, y así lograr hacer avanzar el pecado y el error en este mundo.
Usted como soldado de Cristo no debe ignorar ni subestimar la capacidad del enemigo, (Ef 4:27; 2 Cor. 2:11; 2 Cor. 4.4; 1 Ped. 5:8).
Todo esto nos debe hacer pensar seriamente en la necesidad de prepararnos bien, de entrenar, de estar dispuestos a ser sufridos y abnegados, y a vestirnos de toda la armadura que Dios nos ha provisto y de confiar en su poder y protección para poder resistir, para poder hacer un trabajo eficaz en el campo de batalla, a fin de salirnos con la vitoria final (Efesios 6:10-20), Cristo no espera menos de un soldado a su servicio.
Muchos hombres y mujeres, al igual que Pablo han peleado la buena batalla (2 Tim 4:7), y han logrado un buen y excelente desempeño y alcanzado la victoria que es en Cristo.
1. La buena batalla de la fe, es lograr llevar el evangelio a cuantos más se pueda (Rom. 1:14-17)
2. La buena batalla de la fe, es lograr el estarnos firmes y unánimes en un mismo espíritu, defendiendo y contendiendo por la fe (Filp 1:17; Filp 1:27; Jud. 3).
3. La buena batalla de la fe, es lograr dar razón de la esperanza que en Cristo tenemos (1 Ped. 3:15).
4. La buena batalla de la fe, es lograr hacer huir al enemigo (Sant. 4:7)
5. La buena batalla de la fe, es el vivir conforme al Espíritu, para así vencer los deseos de la carne que combaten contra el alma (Gal 5:16; 1 Pedro 2:11).
6. La buena batalla de la fe, es lograr animar, y confirmar a otros en la fe (Hec. 11:22-24; Heb. 12:12).
La buena batalla de la fe es morir en nuestro propio puesto de combate siendo fieles a Cristo, a su causa, y a su amor (Apoc. 2:10; Rom. 8:35-39).
Conclusión.
Todo cuanto necesitamos para alcanzar estas metas y desempeñarnos eficazmente en nuestro puesto de combate, Dios nos lo ha concedido en Cristo y su Santa Palabra (1 Ped. 1:3; Efes 6:10,11), razón por la cual debemos hacer que ella more en abundancia en nuestros corazones, y no nos debemos cansar de pedir a Dios, nuestro Padre en oración, que nos conceda el conocimiento de su voluntad, y la sabiduría y la inteligencia espiritual (Col. 1:9,19; Filp 1:8-11).
Dejemos a un lado, todo pretexto y excusa, que podamos usar para justificar; nuestra indisciplina en las filas del ejercito de aquel que nos ha tomado por soldados, esto es Cristo, no enfoquemos nuestros esfuerzos en pelarnos contra nosotros mismos (Gál 5:15), porque entonces, nos destruiremos.
Podemos salir victoriosos como buenos soldados de Cristo, si tan solo nos entrenamos adecuadamente, y tomamos nuestra parte en las aflicciones del Señor (2 Tim. 2:3), y confiamos en el poder de Dios y su Palabra, para que llegado el momento, podamos desempeñarnos bien en el campo de batalla, y ganar la lucha final de manera aplastante, en contra de nuestro adversario el cual es; Satanás y sus aliados.
Mientras tanto no llegue la victoria final, digamos juntamente con Pablo, y hagamos como él en cada batalla.
“porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo,”... 2Co 10:4,5 (LBLA)