Firmes en la fe

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CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE GLORIA

Una Serie para el crecimiento personal

“CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE LA GLORIA” son 13 lección bíblicas por Bob y Sandra Waldron, y distribuidas por el hermano Wayne Partain. Considerando la utilidad de estás lecciones para ayudarnos a crecer y a mantenernos en la fe, es que este servidor a decidido publicarlas una por una en la revista FIRMES EN LA FE con todo y las preguntas de cada lección. (Chee)

 

CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE GLORIA

Una Serie para el crecimiento personal

Por Bob & Sandra Waldron

Introducción.
En el principio Dios tuvo un plan. Aquel plan era que nosotros pudiéramos cultivar la naturaleza divina y crecer para ser hijos de Dios. Sus compañeros, y sus amigos.

Cómo esto se habría realizado si el pecado no hubiera ocurrido no se revela. El plan que Dios sí usó se revela. El misterio de Dios que ha sido revelado es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

En estás lecciones estudiaremos el gran propósito de Dios  de formar la naturaleza divina en nosotros (2 Ped. 1:4). Estudiaremos Cristo a quien Dios antes conoció como nuestro Salvador, como nuestro ejemplo, y como la manifestación de Sí mismo. Estudiaremos el pacto de Dios con los hombres, en particular el pacto con los judíos y luego con todas las naciones. Queremos estudiar el hombre Jesús, su vida y carácter. Entonces queremos aprender como El llega a vivir en nosotros. Una lección tendrá que ver con la Cena de Señor y el papel que juega en nuestra relación con Dios.

Creo que usted considerará este uno de los estudios más edificantes espiritualmente que jamás ha tenido.

LECCIÓN 1

Propósito:
Esta lección enfatiza que Dios tenía un plan para la humanidad desde el principio del mundo y que su plan fue totalmente consumado en Cristo.

Plan:
Primeramente veremos versículos de la Biblia los cuales enseñan que Dios tenía un plan desde el principio. En segundo lugar, examinaremos las promesas y las profecías del Antiguo Testamento, las cuales apuntaban hacia la venida de Cristo. En tercer lugar, veremos la vida de Jesús aquí en la tierra desde su nacimiento hasta la época en la que él estuvo listo para empezar Su ministerio público.

Recuerde:
Esta lección no esta diseñada para ser un estudio profundo y docto. Esta diseñada para examinar la evidencia que convencerá que Dios tuvo un plan y que su plan estaba centrado en Cristo. No permita que esta lección solamente le informe, sino que también estimule su corazón y lo motive a comprender la sabiduría de Dios.

_________________________

DIOS TUVO UN PLAN

I. Dios tuvo un plan desde el principio del mundo y ese plan era Jesús.
Desde el principio Dios tuvo un plan. Lo que Dios hubiera hecho con el hombre si éste no hubiera pecado no ha sido revelado. El hombre pecó y Dios estuvo listo para revelar Su salvación (Sal. 89:2). Dios nos escogió en Cristo “antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4). La multiforme sabiduría de Dios es manifestada a través de la iglesia “conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” (Efe. 3:10-11). Jesús dijo que en el juicio el Rey diría a aquellos de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mat. 25:34). Pedro escribió que Cristo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Ped. 1:18-20). Estos pasajes y muchos otros enseñan que Dios tenía un plan para nosotros desde el principio y ese plan fue completa y totalmente consumado en Cristo (Efes. 1:10).

II. Las promesas y profecías de Dios.
Cuando el pecado entró en el mudo, Dios estuvo allí para dar esperanza. El dijo a Satanás, la serpiente antigua (Apoc. 12:9; 20:2), que El pondría enemistad entre la simiente de Satanás y la simiente de la mujer. Su simiente heriría su cabeza (de Satanás) y él heriría (a la simiente de la mujer) en el calcañar (Gén. 3:15).

Cuando Abraham fue llamado de Ur de los caldeos, Dios le prometió que todas las naciones de la tierra serían bendecidas  a través de su simiente (Gén. 12 3). En su lecho de muerte, Jacob, el nieto de Abraham, profetizó que Judá sería la tribu real, pero él también profetizó acerca de uno llamado Siloh.

“No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh: Y a él se congregarán los pueblos (Gén. 49:10).
 
Con el pasar de los siglos, otras señales proféticas fueron dadas y apuntaban hacia el cumplimiento del plan de Dios. Después de que David hubiera gobernado por algunos años, Dios encontró que él era un hombre “conforme a Su corazón” (1 Sam 13:14; Hech. 13:22) a tal grado que David vino a ser más tarde el prototipo del rey que Dios planeara para Su pueblo. El dijo a David que El edificaría su casa, que El sentaría la simiente de David como rey, y establecería el trono de su reino para siempre (2 Sam. 7:11- 14; Sal. 89:29). David, reconocido de ahí en adelante como el padre del Mesías (Mat. 22:41-45), predijo cosas asombrosas acerca del escogido de Dios. Las palabras que Jesús citó en al cruz, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” son el primer versículo del Salmo veintidós de David. El predice en ese mismo Salmo, cómo los malhechores rodearon al Escogido y horadaron Sus manos y Sus pies (22:16), y cómo ellos repartieron Sus vestidos entre ellos mismos y echaron suertes sobre su túnica (Sal. 22:18; Jn. 19:23-24).

Después de algunas generaciones, cuando el reino se hubo dividido, e Israel en el norte se tambaleó al filo de la destrucción, Isaías, un profeta en Judá, dio una señal de Dios a la casa de David: “He aquí, que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isa. 7:14).

Cuando el poderoso rey Asirio Tiglat-pileser III empezó a devastar las tribus de Zabulón y Neftalí en el norte, (2 Rey. 15:29), Isaías, reveló noticias maravillosas que acontecerían en esa misma región. “ Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al n llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isa. 9:1-2). En conexión con esta gran bendición, un niño sería nacido, un hijo fue dado. Su nombre sería llamado Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno. Príncipe de paz (Isa. 9:6-7). Según un contemporáneo de Isaías, este niño nacería en Belén de Judea: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).

Israel cayó. También cayó Judá. Durante la cautividad, se hicieron profecías sobre un reino que Dios establecería y que nunca sería destruido (Dan. 2:44). Aun cuando Israel retornó del exilio no hubo ni rey ni reino alguno. El tabernáculo de David se había derrumbado, su tela se había roto y desgarrado, sus postes habían sido abandonados. ¿Era esto el final? ¿Habían fallado las profecías de Dios y Sus promesas a los antepasados? ¡no, de ninguna manera! “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado” (Amós 9:11). Este día no llegaría hasta algunos siglos después.

Malaquías fue el último profeta del Antiguo Testamento. Su mensaje puede ser resumido en tres palabras dirigidas al antiguo Israel físico. Estas palabras son el epitafio sobre la lápida del Israel del Antiguo Testamento: ¡Tú has fallado! Israel no hizo uso del perdón después de la cautividad para acercarse más a Dios. Sin embargo, Malaquías habló de la venida del mensajero de Señor quien prepararía el camino del Señor (Mal. 3:1), y la venida del Señor mismo (Mal. 3:1-3).

Después de Malaquías vinieron los años de hambre que Amós había profetizado (Amós 8:11), hambre no de pan ni de agua, sino de oír la palabra del Señor. En estos cuatro siglos, el tiempo pasa en silencio iivino, pero el propósito poderoso de Dios no fue contrarrestado ni su plan echado a un lado. El mundo no sabía esto, pero la época más gloriosa de la historia del hombre estaba cerca del amanecer.

III. La venida del Hijo de Dios.
Cuando “vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gál. 4:4-5).

A. Aparición de Gabriel a Zacarías.
Más de cuatrocientos años después de Malaquías, un sacerdote llamado Zacarías recibió la oportunidad, por suertes, de quemar incienso en el templo de Dios en Jerusalén. Mientras él estaba parado junto al altar del incienso, un ángel del Señor apareció a la derecha del altar. Zacarías estaba atemorizado, pero el ángel le dijo: “Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan” (Luc. 1:3). El ángel dijo que el niño sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre, que el sería grande ante los ojos de Dios. y que iría delante de él con el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto (Luc. 1:15-17).


Zacarías dijo, “En que conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada”. Gabriel respondió, “Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo” (Luc. 1:19-20).

Como el ángel dijo, Elisabet pronto concibió. El precursor de Cristo estaba en camino (Mal. 4:5-6).

B. Aparición de Gabriel a María.
Seis meses más tarde, Dios envió a Gabriel con otro mensaje. Esta vez él fue a una ciudad de Galilea llamada Nazaret y a una virgen desposada con un hombre de la casa de David llamado José. El nombre de la virgen era María.

María estaba turbada por la aparición del ángel, pero el ángel le dijo, “María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Luc. 1:30-33).

María preguntó, “Cómo será esto, pues no conozco varón”.
El ángel le respondió, “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Luc. 1:35).

Gabriel le dijo a María de la condición de Elisabet, su pariente. Así María se levantó y fue a Judea para ver a Elisabet.
Cuando María llegó a la casa de Zacarías y Elisabet, y saludó a Elisabet. En ese momento, la criatura saltó en el vientre de Elisabet, y fue llena del Espíritu Santo, “y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? (Luc. 1:42-43). Aunque Elisabet nunca había tenido un niño y aunque ella ahora esperaba su propio hijo ella comprendió que María sería la madre de un niño aun más glorioso que el de ella. Ella sería la madre del Cristo mismo.

C. Nacimiento de Juan el Bautista.
María se quedó con Elisabet y Zacarías hasta que estuvo cerca el nacimiento de su hijo. Cuando el niño fue circuncidado, los amigos y parientes preguntaban cuál sería su nombre. Elisabet respondió, “Se llamara Juan”. Tal nombre no tenía sentido para los vecinos y parientes. Ellos objetaron que nadie en la familia se llamaba Juan, y decidieron preguntar a Zacarías, quien aun no podía hablar. El hizo señas y pidió una tablilla para escribir: “Juan es su nombre”. Inmediatamente su lengua fue suelta y habló bendiciendo a Dios. Zacarías entonces habló por el Espíritu Santo y dijo que Dios estaba ahora trayendo redención a Su pueblo, que El había levantado un poderoso Salvador en la casa de David, que Dios ahora mostraría misericordia a Su pueblo y cumpliría Su juramento a Abraham para “que, librados de nuestro enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días’ (Luc. 1:68-79).

D. Aparición de Gabriel a José.
Cuando María regresó a su hogar ella tenía tres meses de embarazo. Y surgieron problemas muy graves. José, su marido, pudo solamente pensar que su amada María le había sido infiel. Pero “como era justo y no quería infamarla”, José ‘quiso dejarla secretamente, Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mat. 1:19-23). José se levantó de su sueño e hizo como le había sido mandado.

E. El nacimiento de Jesús.
María y José vivían en Nazaret de Galilea, pero el profeta Miqueas había profetizado que el Cristo nacería en Belén (Miq. 5:2). ¿Cómo sucedería esto? Aconteció que el emperador romano de ese tiempo, César Augusto, decretó que todo el mundo debería ser empadronado (Luc. 2:1). Cada quién tenía que ir a la ciudad donde había nacido. Como José era de la casa y familia de David, él tuvo que ir a Belén de Judea para empadronarse y llevó con él a María aunque ella estaba encinta (Luc. 2:2-5).
A causa de la multitud que visitaba la ciudad, José tuvo que hospedarse en el sitio donde se resguardaban los animales, un establo de alguna clase. Allí rodeado de los más humildes nació el Salvador de los hombres. Y solamente asistieron al nacimiento de El Rey de reyes y Señor de señores los animales que ahí pasaban la noche. Aunque los poderosos de la tierra no se enteraron de este noble Jesús regresó a Nazaret. Dieciocho años pasaron. El tiempo había llegado; el escenario estaba listo. Ya estaba por ser revelada la salvación, y el poder y el reino de Dios, y la autoridad de Su Cristo (Apoc.
12:10).

Antes que estudiemos la gran obra de Cristo, regresemos al monte Sinaí. Estudiemos el plan de Dios visto desde lejos antes de dejar que luz brille plenamente en nuestros corazones.

PREGUNTAS DE LA LECCION UNO

1. Dios tuvo un plan desde el principio del mundo y ese plan era Jesús.
1. ¿Fue eterno el propósito de Dios en Cristo? (Efes. 3:10-1 1).
2. ¿Cuándo fuimos escogidos en Cristo? (Efes. 1:4).
3. Cristo fue “destinado desde antes de la _____________ del mundo, pero manifestado en lo ______ tiempos por amor de vosotros” (1 Ped. 1:18-20).
4. El reino de Cristo fue preparado “desde la ___________ del _________ (Mat. 25:34).
5. ¿Cuántas cosas del plan de Dios fueron reunidas en Cristo? (Efes. 1:10). _____________
6. ¿Realmente. Cuándo llegó a ser necesario un plan de salvación? _____________________________

II. Las promesas y profecías de Dios:
1. La primera promesa en la Biblia está en Génesis 3:15. Dios dijo que El pondría enemistad entre la ______________ y la ___________
2. ¿Quién era la serpiente? (Apoc. 12:9: 20:2).
3. ¿Quién era la simiente de Abraham a través de quien todas las naciones serian bendecidas? (Gén. 12:3: Gál. 3:16). ___________
4. En Génesis 49:10. ¿Qué puede usted encontrar que se refiera a Cristo? __________________
5. David fue un varón conforme al _____________ de Dios (Hech. 13:22).
6. Dios prometió que El: le haría una __________ (2 Sam. 7:11); afirmaría su ________ (2 Sam. 7:12): y afirmaría ________ __________ el trono de su reino (2 Sam. 7:13).
7. Pedro citó Salmos 1 32: 11 y dijo que de la ______________ de David. Dios sentaría uno sobre su 8. Mencione al menos tres profecías claras respecto a Cristo, escritas en el Salmo veintidós.
9. Isaías dijo, “He aquí, una concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre
____________________ (Isa. 7:14).
10. ¿Qué significa “Emanuel”? (Mat. 1:23).
11. ¿Cuáles serían los nombres de un niño especial cuyo nacimiento había sido profetizado por Isaías?
(Isa. 9:6-7). ____________ _____________ ___________________
12. Este niño nacería en ______________; sus salidas serían desde el ________________, desde la ____________ (Miq. 5:2).
13. ¿Qué acontecería a la casa de David al acercarse el período final del Antiguo Testamento? _________________ (Miq. 5:2).
14. ¿Qué haría Dios para levantar el tabernáculo de David? (Amós 9:11).
15. ¿Quién era el mensajero del Señor profetizado por Malaquías? (Mal. 3:1-3: Mar. 1:2-4)

III. La venida del Hijo de Dios:
“Cuando vino el _____________________ del tiempo, Dios envió a Su __________ nacido de _____________ y nacido bajo la ______, para que ___________________ a los que estaban bajo la ley” (Gál. 4:4-5).

A. Aparición de Gabriel a Zacarías (Luc. 1:5-25):
1. Describa brevemente qué le aconteció a Zacarías en el templo.
2. De acuerdo a Gabriel, ¿cuál sería la obra de Juan? (Luc. 1:15-17).
3. ¿Qué le aconteció a Zacarías por no haber creído las palabras del ángel?

B. Aparición de Gabriel a María (Luc. 1:26-38):
1. Relate brevemente la aparición de Gabriel a María.
2. ¿Cuáles son los dos nombres o términos, dichos por el ángel, con los que nombrarían al niño? (Luc.1:31-32).
3. “Y el Señor Dios le dará el ________________ de _________________ su Padre” (Luc. 1:32).
4. “Y ____________________ sobre la casa de ________________“(Luc. 1:33).
5. Y su ________________ no tendrá _______________“(Luc. 1:33).

C. Nacimiento de Juan el Bautista (Luc. 1:39-80):
1. ¿Cuándo María visitó a Elisabet, qué hizo el niño de Elisabet?
2. ¿Qué causó asombro a Elisabet respecto a la visita de María? (Luc. 1:43).
3. ¿Cuál fue la dificultad que encontraron los amigos y familiares de Zacarías y Elisabet cuando nació Juan?
4. Zacarías y Elisabet eran de la tribu de Leví, pero Zacarías alabó a Dios porque había levantado un poderoso Salvador de la casa de ___________________
5. La mayor parte de lo que Zacarías profetizó fue concerniente a ___________________________
6. “Qué, librados de nuestros enemigos, sin temor le __________________, en ___________________ y en __________________ delante de él, todos nuestros días” (Luc. 1:74-75).

D. Aparición de Gabriel a José (Mat. 1:18-25):
1. ¿Qué pensó José acerca de María cuando supo que ella estaba encinta antes de haber vivido con él?
2. ¿Qué pensó hacer?
3. ¿Cómo se resolvió esta dificultad?
4. ¿Qué profecía se cumplió con este gran suceso?

E. El Nacimiento de Jesús (Luc. 2:1-38):
1. ¿Cuál fue la causa de la partida de José y María de Belén de Judea?
2. ¿A quiénes anunciaron los ángeles el nacimiento de Jesús?
3. Simeón llamó a Jesús, la _______________ de Dios, “una ______________ para revelación a los _______________ y _________________ de tu pueblo Israel” (Luc. 2:25-32).

F. Visita de los magos (Mat. 2:1-12):
1. ¿Qué fue lo que guió a los magos desde el oriente?
2. ¿Cuándo hubieron adorado al niño, qué advertencia
recibieron?________________________________________

G. Huida a Egipto (Mat. 2:13-18):
1. ¿Qué le mandó Dios a José?
2. ¿De qué calamidad tan horrible libró Dios a Cristo Jesús?
II. Regreso a Nazaret (Mat. 2:19-23):
1. Cuando José y María regresaron de Egipto, ¿por qué no volvieron a Belén?
2. ¿Dónde fueron?
1. Jesús de la edad de doce años (Luc. 2:41-5 1).
1. ¿A qué fiesta asistió Jesús con sus padres a la edad de doce años?
2. ¿Qué descubrimiento causó pánico a José y María cuando iban de regreso a su hogar?
3. ¿Qué contestó Jesús cuando sus padres le contaron que lo habían andado buscando frenéticamente? ¿El qué les quiso decir con su respuesta?

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