Firmes en la fe

www.firmesenlafe.com / Firmes En La Fe enero 2008

EL BAUTISMO Y LA TENTACIÓN DE JESÚS

Por Alfredo Chee Amador

Introducción
Leamos los versos 9-13, ya que en ellos estaremos basando nuestra lección en el libro de Marcos.
Marcos 1:9-13

9 Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.10 Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.11 Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.12 Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

1.- Jesús es Bautizado.
Marcos en el verso 9, llama a Jesucristo “Jesús” para enfatizar su naturaleza humana y partiendo de este punto, es que Marcos poco a poco nos hace ir descubriendo en Jesús el hombre, al Hijo de Dios. Algunos falsos maestros del primer Siglo afirmaban que Jesús era solamente un hombre, en quien descendió el Espíritu Santo cuando fue bautizado. Estos falsos maestros decían que Jesús no podía ser el Hijo de Dios, es decir igual a Dios. Pero Marcos sin ningún preámbulo ya ha declarado que Jesús es Jesucristo el Hijo de Dios (v. 1), y ahora su interés es llevar a sus lectores a esta conclusión, misma a la cual él llegó después de ver cuidadosamente las obras de Jesús, obras que eran sin lugar a dudas igual a las obras del Padre.

Jesús “vino de Nazaret de Galilea…”,  Nazaret era una pequeña aldea de Galilea en la que Jesús creció y vivió según registra (Mateo 2:22,23). Nazaret era un lugar del cual no se esperaba que saliera nada bueno (Juan 1:46). Y desde ese lugar vino Jesús para iniciar su ministerio público. Surgió la costumbre de llamar nazareno a Jesús. Aunque sus conciudadanos no se identificaron con él ni con su ministerio (Marc 6.1–6; Lc 4.16–30).

¿Por qué se bautizó Jesús? Nos llama la atención en gran manera el que Jesús haya venido desde Nazaret para entrar en el Jordán y ser sumergido por Juan. Grandes hombres de Dios confesaron sus pecados y tuvieron que arrepentirse de los tales, y muchos de los que venían a Juan venían arrepintiéndose y confesando sus pecados, y Juan les sumergía en agua para que fueran perdonados, el bautismo de Juan era para perdón de los pecados (Marc 1:4,5),  ¿Pero Jesús? Él era sin mácula, sin pecado (1 Pedro 2:22), ¿Entonces por qué vino a Juan para que éste le Bautizará?  Tanto Jesús como Juan el bautista se refirieron a esto, Jesús mismo nos dice que era para “cumplir toda justicia” (Mateo 3:13-17). Y Juan el que bautizaba nos dice que él vino bautizando con agua para que él (el Cristo) fuera manifestado a Israel (Juan 1:31). Jesús estaba dispuesto a seguir todos los designios o planes de Dios, así estaría demostrando plenamente su obediencia al Padre y el Padre complacido le manifestaría y declararía como su amado Hijo.
Jesús demostró su completa obediencia al someterse a los planes de Dios y se hizo bautizar por Juan.

Recordemos que el bautismo de Juan cumplía con propósitos diferentes a los del bautismo mandado por Jesús después de que Él resucitó de los muertos, tal y como ya lo hemos notado en nuestra primera lección, tal diferencia es expuesta en (Hechos 19:1-5).

Jesús mismo se bautizó con propósitos diferentes a los de las personas que venían a ser bautizadas por Juan, él se bautizó para cumplir con toda justicia es decir para seguir fiel y plenamente todos los planes o propósitos establecidos por Dios, y así ser manifestado a Israel como su Hijo amado por su perfecta obediencia. La gente que venía a ser sumergida por Juan en el Jordán eran sumergidos para que Dios les perdonara sus pecados.

Lucas 7:29, nos dice que “Y todo el pueblo y los publícanos, cuando lo oyeron, glorificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan”. La gente que acudió a Juan reconoció que era justo que ellos se arrepintieran y se bautizarán en obediencia a las demandas de Dios a fin de que Él les perdonará sus pecados, pero Jesús NO acudió a Juan por esas razones sino para “Cumplir (es decir para ejecutar plenamente) toda la voluntad de Dios” (Mat. 3:15). Si los judíos hubieran ejecutado plenamente toda la voluntad de Dios sin haber fallado en nada, hubieran sido como Jesús sin pecado, pero ellos habían fallado, y debían sujetarse al plan de Dios para que Él les perdonara.

Nosotros a diferencia de Jesús tenemos pecados, tal y como los que acudían a Juan en el Jordán para ser bautizados por él. Y Jesús después que resucitó de los muertos, manda a todo el que llegue a creer por la predicación del evangelio, el ser bautizado para Perdón de los pecados (Hechos 2:38). Este Bautismo mandado por Jesús, es parte de los propósitos de Dios para perdonar a los hombres sus pecados, y debemos admitirlo como parte del plan de Dios para que Él nos perdone. Dios es justo en lo que requiere del hombre pecador para perdonarle, y nosotros debemos reconocerlo, o de lo contrario no seremos perdonados. El no admitir el bautismo como parte del plan de Dios, es desechar los designios de Dios, el bautismo es parte de los designios de Dios para darnos su perdón, y no sería sabio desecharlo y decir que el bautismo no es esencial para la salvación. Antes del Bautismo y con solamente haber creído nadie es perdonado y por lo tanto no es salvo.

Pero lamentablemente las diferentes sectas religiosas dicen que el bautismo no es para perdón de pecados, que no es esencial para la salvación, y que con solamente creer y recibir a Cristo en su corazón ya se es salvo, el plan de ellos y que predican por todos lados en sus campañas evangelísticas es: “crea y reciba a Cristo en su vida (en su corazón), y será salvo”, cuando los líderes religiosos de hoy enseñan de esta manera, es de notar que ellos al igual que los fariseos desechan los propósitos de Dios, al no someterse a los designios establecidos por Él, en su justicia para perdonarles de sus pecados y salvarles (Lucas 7:30) ellos no mencionan el bautismo para nada en sus campañas y mensajes evangelisticos porque no lo tienen por esencial para la salvación, y cuando lo mencionan es para que usted se haga miembro de la secta a fin de tener privilegios en ella y como una señal de que ya fue salvo cuando creyó. El plan de Dios es “el que creyere y fuere Bautizado, será salvo” (Marcos 16:16) El bautismo es parte de los planes de Dios, de las demandas de Dios para perdonar a los hombres sus pecados en Cristo, por eso las personas que oían la predicación de los apóstoles, creían y se arrepentían de sus pecados, eran bautizados sin tardanza alguna (Hechos 2:36-41; Hechos 8:34-39; Hecho 16:30-35). Los apóstoles de Cristo nunca predicaron, como los predicadores evangélicos predican hoy.

2.- La manifestación divina que declaró a Jesús Hijo de Dios.
Esta es una clara manifestación de la Deidad en el tiempo y el espacio que a su vez muestra la perfecta unidad en la Deidad. Tanto el Padre y el Espíritu Santo se identifican perfectamente con Jesús. La voz que proclama desde el cielo expresa la relación única y exclusiva que existe entre el Padre y el Hijo. Relación que desde muy temprano en el ministerio de Jesús los demonios mismos reconocen (Marcos 1:23-26; Lucas 4:33-35), y que los hombres no quisieron reconocer (Juan 5:17,18; Juan 10:30-33), Jesús no era simplemente un hombre, sino el mismísimo Hijo de Dios, y por lo tanto igual a Dios. La manifestación del Espíritu Santo descendiendo sobre Jesús y la voz del Padre hablando desde los cielos, lo confirma, y constituyen el testimonio Divino de dicha verdad.

3.- La tentación de Jesús.
Jesús como hombre ahora es tentado, es decir se enfrenta a las fuerzas del mal que buscarán de cualquier manera el llevarlo a una derrota desastrosa en su lucha contra el pecado, pero se mantuvo firme ante las envestidas de Satanás. Jesús no fue presa del pecado se mantuvo siempre separado del mismo desde siempre, pues en el no habían malos deseos, como a los que nosotros mismos estamos sujetos por haberlos cultivado y adquirido, los deseos de Jesús eran los deseos humanos que Dios ha dado a los hombres y que son buenos, en Jesús no había nada que respondiera a las tentaciones y al pecado. Y según nos dice Mateo su arma invencible ante las tentaciones, fue la Palabra de Dios, en la cual creía vivía y guardaba (Mat. 4). Así nos ha dado ejemplo de cómo podemos luchar contra el pecado y las tentaciones.

El ser tentado no es pecado, lo malo es ceder ante las tentaciones y cedemos a las tentaciones cuando no estamos preparados espiritualmente, es decir cuando no hacemos de la Palabra de Dios nuestra manera de vivir y de ser, cuando solamente leemos la letra escrita en un bonito formato de libro y nada más. Pero si la Palabra de Dios mora en abundancia en nuestros corazones verdaderamente podremos frenar las tentaciones y contar con la ayuda de Jesucristo, y con él a nuestro lado podemos vencer, pues él se identifica con los tentados puesto que él mismo padeció siendo tentado, y por haber vencido es poderoso para socorrer a los que están padeciendo a causa de las tentaciones (Heb. 2:19).

Conclusión.
Recordemos entonces que debemos:

1.- seguir en todo los planes justos de Dios, que no somos perfectos (sin pecados) delante de él, y que si realmente queremos ser perfectos delante de Dios, debemos sujetarnos a su plan para salvarnos y no desecharlo tal y como hicieron los líderes de los judíos (Lucas 7:30).

2.- Que Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo, se han identificado de manera única perfecta y exclusiva con Jesús lo que demuestra la perfecta unidad entre ellos y que Jesucristo no es simplemente un hombre él es Dios.

3.– Que si realmente la palabra de Dios mora en nuestros corazones y obra en nosotros podremos vencer las tentaciones y que con la ayuda de Jesucristo venceremos arrolladoramente al pecado por que él es poderoso para socorrernos si caemos víctima del pecado.

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